El padre de Elena Salgado, alto cargo del Movimiento y condecorado por Franco

13 noviembre 2009

 

A comienzos del mes de abril del año en curso, Elena Salgado asumía una cartera más que compleja, la de Economía y Hacienda, a la par que ostentaba el cargo de Vicepresidenta Segunda.

En esas fechas, la prensa nos presentaba a la primera mujer que ocupaba la cartera de Economía, como una señora de 59 años, de raíces orensanas, hija de un maestro del municipio en el que vivían: Castrelo do Val, la pequeña de cuatro hermanos y según algún vecino, una “rapaza” muy inteligente y celosa de su vida privada.

Ésta vuelve a saltar a la palestra, ya que algunas publicaciones se desmarcan de la información que en abril se vertiera sobre su padre: de ser profesor del municipio en el que residían o tal vez, de una localidad próxima -Verín-, se ha pasado a hablar de que Ramón Salgado Álvarez, no fue sino todo un director del Departamento Nacional de Participación de la Delegación Nacional de la Juventud hasta el 26 de enero de 1974, fecha en la que fue nombrado director del Departamento de Personal de la Gerencia de Servicios de la Secretaría General del Movimiento.

Pero esta relación “ministerial” con el Franquismo, no fue la única. A finales de los 50, el padre de nuestra titular de Economía, fue condecorado con una “encomienda sencilla” de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas, todo un “supremo galardón del Nuevo Estado”.

Hace no demasiado tiempo,  hasta fuera de nuestras fronteras se le recordaba a Teresa Fernández de la Vega, cómo a pesar de intentar cambiar la historia, siempre habrá alguien que se la recuerde. Ahora, le ha tocado el turno a Elena Salgado, quien, a pesar del “lavado de imagen” con el que se la retratara como simplemente, hija de un maestro, al final, se ha destapado el resto de la suya.

¿No sería más fácil admitirlo desde el principio y dar fe de un ejercicio de convivencia pacífica entre todos los españoles, sin ningún tipo de complejos y de paso, sin avergonzarse de sus propias familias?

 

Fuente: El Alcázar Digital


Lanacion.es

14 julio 2009

Animamos a todo el mundo a que entre en la página: lanacion.es (se encuentra en nuestra lista de enlaces) para votar y apoyar la iniciativa de quitar los honores a los estalinistas Largo Caballero y ‘La Pasionaria’ y demás companeros suyos del Ayuntamiento de Madrid, al igual que el señor Gallardón ha hecho con Francisco Franco.

Esta iniciativa está teniendo un gran éxito ya que se están recogiendo multitud de solicitudes.

No dejéis pasar esta ocasión, después de mucho tiempo, alzad la voz frente la prepotencia de los políticos que nos tratan como verdaderos borregos.

¡Adelante!


Nota de la FNFF

1 julio 2009

La FNFF ha sacado este comunicado refiriéndose a la retirada de honores de Francisco Franco por el Ayuntamiento acomplejado y felón del PP de Madrid.

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Los mismos perros con distinto collar…

29 junio 2009

El pleno del Ayuntamiento de Madrid ha decidido retirarle a Francisco Franco y a su familia todos los honores que se le concedieron, como Alcalde honorario de Madrid, Hijo Adoptivo y medallas de honor y oro.

Los grupos parlamentarios de PP, PSOE e IU lo han acordado de forma unánime. Todos los del PP han votado a favor de retirarle los honores al Caudillo, excepto dos de ellos (MartínezVidal y Henríquez de Luna) que han salido del Pleno en el debate.

El Ayuntamiento de Madrid, con Gallardón y el PP a la cabeza, vuelve a demostrar que sigue haciéndole el juego a sus supuestos opositores. Desde aquí les animamos a que hagan un partido único en defensa de sus prebendas, de la anti-España y de la tergiversación de la Historia, presidido por los complejos, las cobardías y los odios. Ya que es tontería que se mantengan divididos cuando demuestran que tienen las mismas ideas y fines.

Parece que ser que, con la crisis que padecemos, el Ayuntamiento de Madrid no tiene otros temas más importantes que tratar ya que se dedica a dar  ‘lanzadas al moro muerto’ , sin ningún honor, con un auténtico desprecio a la Historia y a los madrileños.

Podrán estar todos contentos de su cobardía. Ganar a Franco 34 años después de su muerte resulta, cuanto menos, miserable.