Manifiesto de José Luis Corral, Jefe Nacional del Movimiento Católico Español, a los líderes de los grupos patrióticos españoles. Llamamiento a la Unidad.

José Luis Corral, decano de los jefes de los partidos políticos legalizados de corte patriótico en activo (desde 1981), se ha dirigido personalmente a cada uno de los jefes de los otros grupos con actividad para procurar un entendimiento que nos permita comparecer electoralmente y obtener algunos resultados positivos, saliendo de la marginalidad a la que nos condena nuestra división actual.

El primer envío se hizo el 14 de Junio y se ha vuelto a repetir en septiembre, aunque no se ha querido dar publicidad hasta ahora para no perjudicar los contactos. La propuesta de una UNIÓN ESPAÑOLA no le pide a nadie renunciar a sus principios ni a su organización propia. Además, se ha formado un CONSEJO DE HOMBRES BUENOS para que agilice los contactos y se allegue a todos para escuchar sus opiniones y ver la forma en la que el entendimiento se puede producir. A ese Consejo se podrán incorporar otras personas y la iniciativa puede ser apoyada por cualquier patriota, con o sin militancia activa. En vísperas de este 20-N queremos dar a conocer el MANIFIESTO para general utilidad.
Rogamos su máxima difusión.
Manifiesto a los líderes de los grupos patrióticos españoles
Estimado amigo:
Las difíciles circunstancias que atraviesa nuestra Civilización y, particularmente nuestra Patria, nos han comprometido en una lucha política para responder a las graves amenazas que pesan sobre nuestros pueblos, sin que parezca que nuestros esfuerzos obtengan resultado, sino más bien al contrario, que los males se acrecientan de día en día.
En España se ha ido produciendo una atomización de las fuerzas políticas de raíces cristianas y sentimiento patriótico. Nadie de nosotros lo planificó así, pero así ha resultado, por razón de fuerzas sociológicas, ideológicas y psicológicas que escapan a veces a nuestra comprensión, pero que tienen su razón de ser, como demuestra su misma existencia.
Este fenómeno tiene ventajas y desventajas. Entre las ventajas, la radical homogeneidad de cada grupo, que es más fiel a sí mismo y más comprometido en lo que cree y defiende. Cada grupo vive más su propia autenticidad y necesita sobrevivir, dando lugar a una amplia flora muy adaptada al terreno concreto, muy resistente y muy ágil en su propia dinámica.
Además, el enemigo común ve muy difícil concentrar su objetivo, la infiltración y disolución, que tan fáciles le fueron en organizaciones más grandes.
Sin embargo, tal dispersión, propia de una guerra de guerrillas, se vuelve muy improductiva cuando se trata de conquistar posiciones y consolidarlas en los espacios políticos legales de representación, de manera que los ideales que defendemos se pudieran hacer más vivos y operativos desde posiciones de poder y servicio a la ciudadanía. Las leyes electorales impiden que haya una representación en forma de escaños municipales, regionales, nacionales y europeos. Representación que sí podría conseguirse aunando fuerzas y multiplicando exponencialmente nuestros votos mediante fórmulas de unión que nuestra inteligencia política nos exige afrontar ya.
El ambiente político, hastiado de los políticos de siempre, “los mismos perros con distintos collares”, está propiciando un salto hacia adelante, venciendo la fosa del “mal menor” y del “voto útil” que nos impiden salir de la marginalidad política.
Catalizar el resultado electoral de ese ambiente favorable que está cristalizando es imposible para ningún grupo por separado, hoy por hoy, como se ha demostrado hasta la saciedad. Seguir intentándolo por esa vía sólo es bueno testimonialmente, pero quema esfuerzos, militancia, dinero y tiempo.
La unidad es posible
Es posible conquistar parcelas de poder. Y es posible alcanzar resultados mediante fórmulas que polaricen nuestras dispersas fuerzas políticas, imantándolas en una misma dirección, sin necesidad de disolverlas ni subyugarlas.
La unidad es posible, que no la unión en una sola organización. Unidad sin exclusiones apriorísticas. Unidad de todos.
Creo que esa unión sería más beneficiosa, organizada y posible por “racimos” que por uvas sueltas”. La unión total sería a modo de CONFEDERACIÓN, a la que voy a llamar simplemente “Unión Española”. Por otra parte, habría FEDERACIONES y grupos sueltos. Del mismo modo que ya existe un “Tripartito” (Frente Nacional, España 2000 y Movimiento Social Republicano) formado sobre unos acuerdos mínimos, de igual modo que podrían formarse otros acuerdos o federaciones, se hace necesaria una unión de católicos confesionales. Voy a llamarla provisionalmente “La Santa Alianza” para darle un nombre sonoro.
La Santa Alianza
Los grupos cristianos deberían formar una especie de federación. Se intentó de cara a las anteriores elecciones europeas, sin resultado. Se partió de los llamados 4 PRINCIPIOS NO NEGOCIABLES. Sin embargo, a mí me parece un error, porque esos “Principios No Negociables”, como dice el Papa en su discurso, hablando de 3 de ellos (1), Vida, Familia y Educación, no son confesionales, sino inherentes a la dignidad humana y por tanto extensibles a todos los demás grupos patrióticos que formarían la Confederación, que los podrían suscribir sin ningún reparo, a tenor de sus respectivos programas. Posteriormente, alguien añadió un cuarto Principio, el del Bien Común, formando un manifiesto por los 4 Valores No Negociables (2).
Los grupos cristianos, como enseña el Concilio Vaticano II en conformidad con la doctrina perenne de la Iglesia (3), están obligados a dar culto público y privado a Dios, con el mismo culto que Él ha querido establecer, particularmente con el Sacrificio de la Nueva Alianza, la Santa Misa, como impone el Decálogo en su Primer Mandamiento; y están obligados asimismo a buscar un orden temporal en conformidad con el Evangelio, como enseña el Divino Maestro en el Padre Nuestro: “Venga a nosotros tu Reino. Hágase Tu Voluntad así en la tierra como en el cielo”.
Por eso, los grupos políticos católicos de “La Santa Alianza” deberían comenzar con un solemne acto de adoración eucarística. Y podrían adoptar como símbolo común, oficiosamente, la bandera de España con el Sagrado Corazón de Jesús.
Esos grupos de “La Santa Alianza” podrían ser “Alternativa Española”, “Comunión Tradicionalista Carlista” y “Movimiento Católico Español”. No veo inconveniente en que lo aceptaran también y formaran parte “Falange Española de las J.O.N.S.”, FE/La Falange” y “Frente Nacional”. Si no quieren hacerlo, por razones estratégicas o tácticas, que no podemos compartir, respetaríamos esa decisión. Sin embargo, veo muy difícil que quisieran aceptarlo grupos como “Familia y Vida” o “SAIN”, dada su peculiar idiosincrasia. Pero se les puede proponer.
La Unión Española”
Teniendo formadas las Federaciones de “La Santa Alianza” y el “Tripartito”, creo que la Confederación a efectos electorales, que he dado en llamar “Unión Española”, puede extenderse absolutamente a todos los demás que quieran participar. La “Unión Española” podría adoptar como enseña la bandera nacional con el toro, añadiéndole en el lomo las siglas UE a modo de marca ganadera para impresos y logos de Internet.
Se podrían admitir banderas y símbolos de todos los grupos, con moderación, para que predominaran los símbolos comunes, especialmente la bandera de España, o restringirlos más en determinadas ocasiones, a juicio de los federados o confederados.
No hay que excluir “a priori” a nadie. Absolutamente a nadie. No hay que ningunear, menospreciar ni humillar a nadie.
Hay que practicar el “quinto voto” de Ramiro de Maeztu: “No atacar a los afines”. Si dos no pueden resolver sus diferencias, que no se junten o hablen entre ellos, pero que colaboren y hagan lo que pueden y que dejen hacer a los demás.
La “Unión Española” puede tener como programa de mínimos los “4 Principios No Negociables”, añadiendo la Unidad de España, lo que no significa uniformidad, sino con la peculiaridad propia de sus instituciones, regiones y provincias; ni tampoco significa centralismo ni estatalismo, por asunción del principio de subsidiariedad. Podría también recoger la defensa de la independencia e identidad de España, frente al mundialismo y al europeísmo tecnocrático, así como mostrar preocupación por el fenómeno migratorio y sus consecuencias sociales y económicas.
El Consejo de Hombres Buenos
Se podría formar un grupo de personas apreciadas de todos, de buen trato y razonables para gestionar la adhesión de los diversos grupos y los pasos a dar, resolver diferencias, allanar caminos y proponer sugerencias.
El Consejo de Presidencia
Cada Federación tendría su Consejo de Presidencia, formado por los dirigentes de cada uno de los grupos federados o quien designe ese dirigente. La “Unión Española” tendría también su Consejo de Presidencia, formado por los dirigentes de todos los grupos o quienes fueran designados por ellos. Podrían establecer un Portavoz o presidente rotatorio.
Es este Consejo de Presidencia quien tomaría las decisiones. Aunar tantas voluntades es difícil, pero no imposible. ¿Quién sería número 1? ¿Quién correría con los gastos?
Una vía de resolución la ofrece la multiplicidad de comparecencias y circunscripciones electorales. Además de poder contar con personalidades independientes y gratas a varios grupos, se podrían establecer diversos candidatos “uno” a las europeas, Congreso por Madrid y Barcelona, Senado, Autonómicas, Municipales, etc.
También se podrían repartir circunscripciones, para que la candidatura de la “Unión Española” en determinada provincia fuera responsabilidad de un determinado grupo más implantado en ese provincia. Como hay 50 provincias, más Ceuta y Melilla y las circunscripciones de las islas, el reparto da para todos los grupos.
Otro criterios podrían ser el dinero aportado, el trabajo realizado, el número de militantes, los votos obtenidos anteriormente, la relación de un candidato con una circunscripción…. Sin descartar las consultas directas a las bases. O el sorteo.
Además, la Confederación permite que alguno de los grupos se sustraiga a participar en un acuerdo concreto, así como permite que todos los grupos sigan manteniendo su vida y actividades propias.
Calendario
Escribo esta carta entre el 11 de Junio de 2010, Día del Sagrado Corazón de Jesús, y el 12 de Junio del 2010, Día del Inmaculado Corazón de María, a quienes encomiendo el propósito de la misma. La haré llegar a los abajo relacionados en estos días, por e-mail o por correo postal. Se la mando a los responsables de todos los grupos políticos en activo que conozco. Si me olvido de alguno, le pido disculpas anticipadamente y con mucho gusto le incluiré en próximas cartas o citas. Para el mes de septiembre, Dios mediante, la haré pública, con las respuestas obtenidas, si no hay alguna objeción importante a que se haga pública.
En el mes de Octubre haré las primeras gestiones, aunque no quiero tener el protagonismo del proyecto, por lo que intentaré en primer lugar que se forme el “Consejo de Hombres Buenos”, cuyas gestiones den lugar al primer “Consejo Provisional de Presidencia”, si es que hay un solo grupo que acepta dar pasos en este sentido.
Por supuesto, todo cuanto antecede está sujeto a la consideración, estudio y rectificación de todos. Sólo importan los Principios y la Unidad para defenderlos.
Con respeto y afecto.
José Luis Corral
Jefe Nacional del Movimiento Católico Español
aje@ctv.es Tfno. 607-73.23.28

(1) DISCURSO DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI A LOS PARTICIPANTES EN UNAS JORNADAS DE ESTUDIO SOBRE EUROPA ORGANIZADAS POR EL PARTIDO POPULAR EUROPEO
Jueves 30 de marzo de 2006
Por lo que atañe a la Iglesia católica, lo que pretende principalmente con sus intervenciones en el ámbito público es la defensa y promoción de la dignidad de la persona; por eso, presta conscientemente una atención particular a principios que no son negociables. Entre estos, hoy pueden destacarse los siguientes:
protección de la vida en todas sus etapas, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural;
reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa contra los intentos de equipararla jurídicamente a formas radicalmente diferentes de unión que, en realidad, la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su irreemplazable papel social;
protección del derecho de los padres a educar a sus hijos.
Estos principios no son verdades de fe, aunque reciban de la fe una nueva luz y confirmación. Están inscritos en la misma naturaleza humana y, por tanto, son comunes a toda la humanidad. La acción de la Iglesia en su promoción no es, pues, de carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, prescindiendo de su afiliación religiosa. Al contrario, esta acción es tanto más necesaria cuanto más se niegan o tergiversan estos principios, porque eso constituye una ofensa contra la verdad de la persona humana, una grave herida causada a la justicia misma.
(2) Al firmar este documento queremos manifestar nuestro común acuerdo en la defensa de los siguientes valores “no negociables”:
1. Vida: La persona es sagrada e inviolable, desde la concepción hasta la muerte natural.
2. Familia: La familia nace del compromiso conyugal. El matrimonio es un voto, en el que un hombre y una mujer hacen donación de sí mismos y se comprometen a la procreación y el cuidado de los hijos.
3. Libertad de enseñanza: Los padres tienen el derecho y el deber de educar a sus hijos. Son ellos -no el Estado, ni los empresarios educativos, ni los profesores- los titulares de ese derecho.
4. Bien común: El Estado está al servicio de la sociedad y no al revés. El papel de la autoridad es ordenar la comunidad política no según la voluntad del partido mayoritario sino atendiendo a los fines de la misma, buscando la perfección de cada persona, aplicando el principio de subsidiariedad y protegiendo al más débil del más fuerte”.
(3) DIGNITATIS HUMANAE
En primer lugar, profesa el sagrado Concilio que Dios manifestó al género humano el camino por el que, sirviéndole, pueden los hombres salvarse y ser felices en Cristo. Creemos que esta única y verdadera religión subsiste en la Iglesia Católica y Apostólica, a la cual el Señor Jesús confió la misión de difundirla a todos los hombres, diciendo a los Apóstoles: “Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado” (Mt., 28, 19-20). Por su parte, todos los hombres están obligados a buscar la verdad, sobre todo en lo que se refiere a Dios y a su Iglesia, y, una vez conocida, a abrazarla y practicarla.
El Concilio. Deja íntegra la doctrina tradicional católica acerca del deber moral de los hombres y de las sociedades para con la verdadera religión y la única Iglesia de Cristo.

RELACIÓN DE DESTINATARIOS
Blas Piñar, Fundador y Presidente de Fuerza Nueva.
Pedro Pablo Peña, Presidente de Alianza Nacional.
Rafael López Diéguez, Secretario General de Alternativa Española.
María Cuervo-Arango, Presidenta de la Comunión Tradicionalista Carlista.
Manuel Canduela, Presidente de Democracia Nacional.
José Luis Roberto, Presidente de España 2000.
Yolanda Morín, Presidenta de España y Libertad.
Diego Márquez, Jefe Nacional de Falange Española de las J.O.N.S.
Manuel Andrino, Jefe Nacional de FE/La Falange.
José Fernando Cantalapiedra, Presidente del Frente Nacional.
Antonio Jareño, Jefe Nacional del Movimiento Falangista de España.
Juan Antonio Llopart, Presidente del Movimiento Social Republicano.
Eduardo Arias, Líder del Nudo Patriota Español

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