LOS MISMOS PERROS

En España conviene cambiar de vez en cuando las cosas para que todo siga igual. Ha cambiado parte del llamado gobierno pero, modificando sustancialmente el conocido refrán castellano, diremos que los nuevos ministros son los mismos perros con los mismos collares. Y aquí nos escapamos de las nuevas normas impuestas por el ministerio de Igualdad (ministerio que, aunque algunos duden de que pueda existir tal cosa, existe), y no decimos ministros y ministras, para no tener que decir, además de perros, perras, que sonaría mal.

Lógicamente toda la prensa se ha lanzado a valorar la nueva situación con esas lumbreras en el machito, pero la verdad es que hay poco que rascar, todo está bien claro, y al olmo, árbol que tiene una enfermedad, al menos en Europa, que puede acabar con esta especie, no se le pueden pedir peras.
Está bien claro que se trata de apuntalar al pelmazo de Zapatero en la jefatura del gobierno y conseguir, no sólo que aguante hasta el final de ésta legislatura, sino de que siga engarfiado como una garrapata en el poder al ganar las próximas elecciones.
Y para ello tratan, a toda costa, de acabar con eso que llaman graciosamente «el problema de ETA».
Los españoles y sus asimilados nacionalistas periféricos, estamos hartos de tantos años de soportar a esa banda, a la que apoyaban en otros tiempos, al menos con su simpatía, los que ahora nos gobiernan. Todo empezó con el asesinato de una niña de 16 meses por causa de una bomba en una estación de autobuses. Casi medio siglo de sangre, y a partir de la muerte de Franco, de cobardía, indignas cesiones, tratos, cambalaches… Se pasó en 1977 por el «Día de la Vergüenza», uno más, en el Congreso de Diputados, al amnistiar a los asesinos de ETA, a los que se les calificó de «luchadores por la democracia». Luego vinieron estos lodos.
Tantos años de ignominia han quebrado la espina dorsal, ya bastante desmedulada, de la sociedad española, que en muchos sectores clama por el fin de la llamada «violencia de ETA», cediendo en lo que se tenga que ceder para conseguirlo.
Los etarras saben hoy que el gobierno Zapatero busca ese final que le sirva para poder mantenerse en el poder en futuras elecciones, y su «oferta etarra de un posible fin de la violencia», que nadie desvela pero que podemos imaginar, es dura y terminante. Y las Vascongadas, que hoy tienen un sistema autonómico y de autogobierno que sin parangón en ningún país europeo, conseguirán una situación en la que ETA, esta vez sin armas ni bombas, dueña de las calles y de las instituciones vascas, vaya con pasos contados a la independencia definitiva de eso que llaman Euskadi, por agotamiento del contrario, que dado el sistema político actual español, su voluntad de aguante es irrelevante. Y como guinda, se apoderarán de Navarra. Pero Zapatero y su banda se habrán perpetuado en el poder.
La lingüista Noam Chomsky, en su libro Armas silenciosas para guerras tranquilas, elaboró hace tiempo la lista de las «10 Estrategias de la Manipulación» a través de los medios.
La primera decía que
el elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones sin importancia.
La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales […]). Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar.
En España, muchos son lo problemas creados por la crisis, aumentados por la ineptitud y estupidez del gobierno socialista. Alguien comparó nuestra situación como la de aquel equipo que tiene un mal portero de fútbol, al que le meten goles hasta de canto. Ya sabemos que la misión del equipo contrario (la crisis) es tirar balones a la portería que defiende el portero (ZP y su gobierno), pero esta miseria de cancerbero que nos ha tocado en mala suerte, no sólo no para los balones, sino que ayuda a meterlos dentro.
Y siguiendo el criterio de la lingüista, disimula con ejercicios de distracción los problemas, o lo que se nos avecina con este «nuevo» (entre comillas) gobierno. Y ha venido a echarles una mano el alcalde de Valladolid, que ha hecho unos comentarios denominados machistas sobre uno de los personajes (¿deberíamos decir personajas?) más chocantes del «nuevo equipo»: Leire Pajín.
Lo que ha dicho el alcalde carece de importancia, porque también algunos prohombres y «promujeres» del PSOE han utilizado símiles ridículos sobre el físico de sus adversarios. Es indudable que la personalidad femenina o masculina de un político forma parte de eso que llaman su «perfil». Y los socialistas han utilizado el «perfil femenino» de sus ministras, y no el masculino (presunto) de sus ministros, en aquella increíble foto de la revista de modas Vogue en al que, frente a la entrada del Palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, se fotografiaban en elegantes y atractivas posturas, con caros modelos de firma. Y la portavoz (¿portavoza?) del PP, Soraya Sáez de Santa María, se fotografía descalza, con vaporoso vestido, en glamorosa postura, sentada en el suelo de una habitación con todas las trazas de cuarto de hotel caro. Y no son los únicos ejemplos, que la Vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, hace uso de su condición de mujer exhibiendo un modelo distinto de vestido en cada aparición televisiva, en las Cortes, en ruedas de prensa o donde la lleve su agotador y bien remunerado trabajo de echar, inútilmente, balones fuera.
Pero es que Alfonso Guerra, aquella sombra, es decir, aquella la mala sombra de Felipe González, popularizó dos comentarios de los llamados hoy machistas, uno dedicado a Soledad Becerril: Carlos II vestido de Mariquita Pérez; otro a la excepcional Loyola de Palacios: la Monja Alférez.
Pero es que el caso de la nueva ministra Pajín es especial. Se dice que la noticia de su encumbramiento a ese ministerio de Sanidad va a provocar la fuga masiva de los hospitales, para acudir a centros de curanderos, chamanes, brujos, etc. Protegida del irrepetible Moratinos, ministro hoy cesado de Asuntos Exteriores, y en un cargo de esos denominados «de dulce» para asuntos de Hispanoamérica, allá viajaba con frecuencia, que las dietas son golosas. La personalidad de esta mujer se puso en evidencia en el regreso de uno de sus viajes oficiales. Organizó en la clase preferente del avión, una agradable y bien regada juerga con sus amiguetes de misión oficial. Un verso sobre esta juerga corrió por Internet, pero ya sabemos que la piel de esta gente es de rinoceronte.
En cada grupo ministerial suele haber uno que se convierte, por propios méritos, en la diana de los comentarios jocosos. Cuando Javier Solana, en sus tiempos de OTAN NO, que precedieron a los de OTAN SI, era ministro de un gobierno del PSOE, se le ocurrió decir que él era el «catorceavo ministro de Cultura», es decir, que en un abrir y cerrar de ojos se hizo un trocito de ministro. Las chuflas duraron meses. Otra víctima del humor popular fue Fernando Morán, en sus tiempos Ministro de Exteriores. También hubo una ministra de Cultura del PSOE, cuyo nombre hemos olvidado, que llamaba «anglicanismos» a lo que sólo eran «anglicismos», entre otras muchas perlas de su asombrosa incultura. Así que es muy posible que esta Leire Pajín sea la nueva sufridora oficial del equipo ministerial. Se lo ha ganado a pulso después de decir aquella gloriosa frase sobre el «encuentro galáctico que se iba a producir entre las rutilantes estrellas Obama y Zapatero».
No podrá escapar ninguno de los ministros y ministras de su «perfil» en el que entra de forma irresistible eso que llaman «género», es decir, sexo. Nadie puede escapar de esta circunstancia «orteguiana». Recomendamos a esta Leire Pajin que, para no mostrar su indudable perfil femenino y evitar «agresiones machistas», que se deje barba.
Pero de lo que se trata es de hacer funcionar a tumba abierta la «estrategia de la distracción» citada por la lingüista Noam Chomsky. Ya llevamos seis días detrás del alcalde de Valladolid por aquel comentario sobre los «morritos» de la Pajín, cuando un correligionario de la ministra hizo en cierta ocasión un comentario sobre «los duros glúteos» de las concejalas, que ya sabemos que es zona muy necesaria en el cuerpo femenino, pero quizá con algo menos de nobleza que sus labios, incluso en su versión «morritos».
Habrá que vigilar los comentarios machistas, pero mientras tanto, a nosotros, con o sin barba, que Dios nos coja confesados.

JESÚS FLORES THIES (Coronel de Artillería-retirado)

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