El Gobierno quiere echar el cierre definitivo al Valle de los Caídos

A Patrimonio le molesta que se le considere un símbolo de la reconciliación. Monjes de la Abadía denuncian un acoso religioso terrible a la Basílica: “Desde Moncloa quieren retirar los crucifijos, y el más importante de España es el del Valle de los Caídos”

En abril de 1999, tras un atentado terrorista de los Grapo, se produjeron destrozos importantes en la Basílica del Valle de los Caídos (Madrid). La sentencia judicial fijó los daños producidos en los bancos, cristales, paredes o en la estructura de los tubos del órgano en más de 600.000 euros. Los monjes benedictinos observaron cómo la cúpula, debido al humo de la detonación, perdió la luminosidad y el brillo, acabando muy dañada. Los monjes pidieron ayuda a Patrimonio para solucionar el asunto, pero no obtuvieron ninguna respuesta. Gracias a la financiación privada de particulares y empresas consiguieron recaudar dinero y, tras lograr el visto bueno de Patrimonio, en noviembre de 2009 procedieron a arreglar la cúpula. Las obras, supervisadas por el organismo público dependiente de Presidencia, empiezan el 23 de noviembre y duran poco más de una semana, quedando la obra en perfecto estado. Excusas La sorpresa llega en la abadía cuando concluyen las obras y piden a Patrimonio que se vuelva a abrir el templo al público. Incluso, según cuentan fuentes de la Basílica, hicieron una propuesta: “Ya que tenemos medios económicos por el apoyo privado recibido, solicitamos limpiar las humedades, no arreglarlas, que es una tarea muy difícil, sino darles una mano para ocultarlas un poco. Patrimonio dice que no, que se hacen cargo ellos y que la Basílica tiene que permanecer cerrada. Esto fue a primeros de diciembre del año pasado y les sirve como coartada perfecta para mantenerla cerrada”. La misma fuente prosigue: “Es curioso, porque en 35 años no se han preocupado nunca de las humedades y, sin embargo, dicen que se proponen solucionar el problema ahora. Las humedades llevan toda la vida y es la excusa. Patrimonio ha filtrado que son daños estructurales cuando eso no es cierto, son defectos motivados por una absoluta falta de mantenimiento durante tantos años. El agua tiene que salir por algún lado, y más en una zona de sierra que en invierno sufre unas temperaturas muy frías, con grandes nevadas y temporales muy fuertes que dañan cualquier instalación”. De momento, un fiel que asiste con regularidad a la misa conventual confirma a LA GACETA que “a día de hoy la Basílica sólo se abre a las once de la mañana para la misa. No se cobra nada en taquilla. La gente escucha la liturgia y luego es expulsada… Hay un destacamento de la Guardia Civil fuera, desde el atentado terrorista de los Grapo, y dentro hay seguridad privada de Patrimonio que se dedica a instar a los fieles a que se vayan en cuanto termine el acto religioso.” Polémicas banderas Personas próximas a la Basílica han confirmado la polémica suscitada con el tema de las banderas de la cúpula: “La semana pasada fueron allí dos empleados de Patrimonio con una tercera persona y subieron a la cúpula con bidones de disolvente o ácidos. Desalojaron a la gente y empezaron a manipular la obra. Intentaron hacer una cata para ver cómo reaccionaban las pinturas con sus productos. En la abadía no sabían nada de esta acción y algunos monjes empezaron a dejarse caer por allí para ver qué sucedía”. Como se puede apreciar en la cúpula, realizada por Santiago Padrós Elías entre 1953 y 1957, hay cuatro banderas. De izquierda a derecha: nacional, requeté, otra nacional y, por último, la falangista. En la primera de la izquierda, el tono del rojo es mucho más oscuro que en la otra bandera nacional. Estudiosos del lugar y familiares del autor, fallecido en 1971, han llegado a afirmar que la primera enseña es una bandera republicana y que el tono original era el morado de la enseña de la República. El objetivo de Patrimonio, según relata un experto en el Valle de los Caídos, “no era centrarse en la bandera falangista, sino hacerlo con cualquier símbolo con connotaciones políticas. En un principio querían borrar los cuatro estandartes. Más adelante, cambiaron de opinión, aunque su objetivo seguía siendo destructivo, ya que lo que ahora pretenden es difuminar las enseñas falangista y la requeté. Y la Ley de Memoria Histórica deja bien claro que no se puede tocar ningún símbolo incluido en obras de arte. Lo que pasa es que a Patrimonio le molesta que se defienda el Valle de los Caídos como un monumento a la reconciliación y para olvidar el pasado. Eso les supera porque ellos sólo quieren ver en este monumento histórico historias políticas del pasado que ya no vienen al caso”. Clausurarlo a toda costa Los monjes afirman que se está produciendo un constante acoso religioso y que la finalidad de estos movimientos es el cierre definitivo del conjunto. Personal religioso consultado por este periódico afirma que “gente de Patrimonio ha llegado a decir a algún cura de los que se mueven por las dependencias: ‘Usted no puede estar por aquí’, y eso es muy fuerte. Han cogido el Valle y no lo sueltan. No sólo es un tema religioso, sino que el binomio religioso-político y las connotaciones especiales de este lugar lo convierten en un presa absoluta. Quieren cerrar el Valle de los Caídos como sea. Estamos con un Gobierno que se ha propuesto retirar los crucifijos de los colegios, y más crucifijo que el del Valle no existe en España. Por eso quieren también cargárselo. Esta cruz es la más importante de toda la cristiandad”.

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