Homo Viator.

 

Puede sorprendernos que la Iglesia nos proponga este episodio de la Transfiguración del Señor en el segundo domingo de Cuaresma. Inmersos como estamos en un tiempo de sobriedad, de penitencia y de esfuerzo, por preparar la Pascua, llama la atención la luz que desprende este relato ante Pedro, Santiago y Juan…

Puede sorprendernos que la Iglesia nos proponga este episodio de la Transfiguración del Señor en el segundo domingo de Cuaresma. Inmersos como estamos en un tiempo de sobriedad, de penitencia y de esfuerzo, por preparar la Pascua, llama la atención la luz que desprende este relato ante Pedro, Santiago y Juan.

            Nos situamos en el contexto literario en el que el mismo San Lucas nos emplaza. Jesús, había anunciado repetidas ocasiones su pasión y muerte en Jerusalén a manos de los jefes de los sacerdotes y de los fariseos. Esto, como es natural, provocó estupor entre sus discípulos: no lo entendían, incluso se escandalizaban. La cruz era el suplicio de los esclavos, el más infame, e, incluso hoy, uno de los tormentos más crueles que se puedan imaginar. Y eso era impensable que le ocurriera al Maestro.

            Pero Cristo, que conoce los corazones de los hombres, que mira al interior de cada uno de nosotros y sabe que necesitamos siempre signos que nos hagan mirar hacia delante con esperanza. Por eso se transfigura delante de los Tres para que sean ellos, posteriormente, los que confirmen a sus hermanos en la fe cuando llegue el momento de la prueba. Por el momento no le dijeron a nadie lo que había pasado, nos dice al final el evangelista.

            “(…) La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia aquel que es la fuente de la misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia la alegría intensa de la Pascua. (…)” (Benedicto XVI. Mensaje de Cuaresma 2008)

            Y en esta peregrinación en la que nos vemos inmersos, necesitamos saber que la meta existe y que podemos alcanzarla. Tanto es así que nos dirá el Santo Doctor de Aquino que “(…) Si no hubiese un fin último no habría apetencia de nada, ni se llevaría a cabo acción alguna (…)” (S. Th. I-II. 1, 4) Porque el fin que queremos alcanzar es lo que hace al hombre moverse. El fin ya hoy se nos anticipa con esta transfiguración de Cristo; figura, imagen y semejanza de lo que habrían de contemplar cuando, escondidos por miedo a los judíos, vieran a Cristo resucitado y vivo mostrándoles las heridas de su pasión.

            Como si nosotros formáramos parte en este Año Xacobeo de los miles y miles de peregrinarán a la tumba del apóstol y ya, desde el Monte del Gozo divisan las agujas de la Catedral de Santiago, sentimos también nosotros esa necesidad de ver a dónde vamos en esta cuaresma; cuál es el sentido del sacrificio, de la penitencia y del ayuno; por qué la limosna y la profundización en la vida interior y de oración. Nosotros hoy vemos a dónde nos conduce Cristo y vamos con Él al Tabor. Allí nos anticipa su gloria y nosotros, seguimos confiados al Pastor que, por buscar la perdida, es capaz de dejarse crucificar por nosotros.

            Ahora sí el camino tiene sentido: ahora sí entendemos mejor porqué la semana pasada nos llamaba al desierto. Ahora, como Pedro, Santiago y Juan, podremos confirmar a nuestros hermanos en la fe, cuando la hora de la oscuridad de la cruz se cierna sobre ellos. Solo quien ha pasado por el Viernes Santo, puede alegrarse el Domingo de Pascua. Solo quien haya muerto a sí mismo: a sus pequeños caprichos, vicios, connivencias con el Mal, por pequeñas que sean, podrá saborear el renacer del agua y del Espíritu cuando reciba en la Vigilia Pascual el baño renovador que nos recuerda nuestro bautismo.

            Poco a poco, cuando llegue el momento lo iremos desgranando y veréis cuanta sabiduría encierra la Iglesia en esos días sagrados para todos. Pero para saberlo antes hay que aprovechar este tiempo de gracia, este día de salvación.

Un abrazo a todos.

Con mi bendición:

P. Juan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: