La multinacional sindical

 

La hipocresía, el engaño y el aprovechamiento que ejercen los sindicatos mayoritarios sobre los trabajadores, es insultante. Pero ilógico e increíble es que existan trabajadores que crean en ellos, salvo que, lógicamente, la inteligencia les haya salido huyendo, saquen también tajada o esperen en breve hacerlo de lo que sus amiguitos sindicalistas sacan de robar a sus compañeros trabajadores…

La hipocresía, el engaño y el aprovechamiento que ejercen los sindicatos mayoritarios sobre los trabajadores, es insultante. Pero ilógico e increíble es que existan trabajadores que crean en ellos, salvo que, lógicamente, la inteligencia les haya salido huyendo, saquen también tajada o esperen en breve hacerlo de lo que sus amiguitos sindicalistas sacan de robar a sus compañeros trabajadores.

No solo basta con los millones recibidos por parte del Estado, ni con lo que cobran en cuotas de sus afiliados, ni lo que cobran de los dueños de las empresas ante los cuales se supone deben defender los derechos de los trabajadores asalariados (¿cómo eres independiente ante el que te paga?), también las cantidades que reciben de las comunidades autónomas, ayuntamientos, diputaciones y del Fondo Social Europeo. Si, ya sé que ese dinero a veces dicen usarlo para cursos, cursos para reubicar a los parados, formarles… Yo si sé para lo que sirven, y no es para dar trabajo pues, los que lo hacen, siguen en el paro, esos cursos suelen servir para que quienes los hacen no figuren en las listas del paro (a día de hoy unos 600.000 menos figuran); una ayudita para el que gobierne vamos.

A esto debemos sumar algo más y son los mil euros por trabajador que gana el sindicato en cada aplicación de un ERE, ¿y ha habido unos pocos no?

Estos sindicalistas “altruistas defensores” de sus compañeros trabajadores, cobran a las empresas y a los propios ‘compañeros’ por un asesoramiento frente a las negociaciones que se producen previamente a la aplicación de un ERE.

Durante la crisis, las sucesivas, y a menudo agolpadas, aplicaciones de EREs los sindicatos han estado haciendo su agosto, ya que estos gastos “profesionales” pueden ascender hasta el 10% de la liquidación del despido del trabajador atendido.

¿Cómo no iban a mantener la paz social estos sindicatos, si suponía el mantener sus bolsillos llenos? ¿Cuánto dinero más necesitan estos “””” ¿obreros?””””?

Una paz sustentada por los 11,5 millones de euros que han recibido cada uno de los dos sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, en concepto de ayudas y subvenciones en lo que va de año. Sumamos los millones que les dio el gobierno Zapatero y sumamos todo el percibido en sus intervenciones en las negociaciones en los miles de EREs aplicados en nuestro país y ¿cuántos millones nos pueden salir como solución a esta suma?

Sólo en el primer semestre de 2009 se han registrado 10.382 ERE, con 325.456 afectados. ¿Hacemos cuentas?

CCOO declara que su participación es gratuita generalmente pero se cobra por expediente contencioso en función de si ha habido o no conciliación. “Un 5% si la hay y un 10% si hay juicio y recurso”, palabras de su gabinete jurídico.

Los sindicatos son el mayor enemigo del trabajador honrado, en la nada y en la traición quedó eso de luchar con intención de mejorar su situación laboral de los compañeros.

Recuerdo reuniones sindicales a las que asistí, disputas, siempre era lo que el sindicalista cabecilla del invento mandaba. Era indiferente si en la mayoría de la masa que les escuchaba el grito era otro. Siempre caras largas y desilusión, al final es cuando te das cuenta de la manipulación que ejercen tus “compañeros” sobre ti, tus ilusiones y esperanzas. Sus puestos de trabajo no entran en el juego del despido que se practica.
O ese sindicalista fantasma, fantasma porque solo aparece cuando los trabajadores tienen que votarles, y es cuando se ponen la máscara del compungido, y se da cuenta de todas las ilegalidades que hay alrededor de sus compañeros trabajadores y dicen que en cuanto se terminen las votaciones van a haber actuaciones, porque es irregular la forma que tienen de renovarte contratos temporales o la peligrosidad que no cobras o las horas que no computan en tu nómina, tras el voto si te he visto no me acuerdo.

El militante sindicalista es el que siempre anda obteniendo privilegios, no es el abnegado obrero que lo da todo por sus compañeros. Dejar de asistir a tu turno de trabajo porque los miércoles hay reunión sindical de rigor, y dejar tirada al resto de la plantilla, que debe hacer tu trabajo, es lo común, y lo más insolidario ya que a menudo supone alargar la jornada laboral del resto, sin perjuicio de la nómina del sindicalista, ni aumento en la del empleado que le suplió de gratis ¡viva el compañerismo sindical!

Cuando el sindicalista, es “La sindicalista” tiene añadido, y es que mientras la sindicalista que es madre, goza de todos los privilegios que por ley le pueda dar la maternidad, sus compañeras, también madres, deben optar por litigios y la entrega de formulario tras formulario frente a la empresa, para la obtención de una reducción de jornada que acaba en dos o tres años y a veces supone que tu hijo ya tiene más años de los que legalmente obliga a la empresa a reducirte jornada.

La o el sindicalista sabe bien que serlo le hace superior al resto de compañeros, lo explota hasta el límite de amenazarte con hacerte la vida imposible, haciendo que se te den los peores turnos y si es posible en las peores zonas, y si tienes hijos mejor que mejor, el peor horario para incompatibilizarlo con tu maternidad.

Y es que el mundo del sindicato asalariado del estado es así de zafio y oscuro. Esos asalariados acomodados, con fisonomías propias del que poco o nada trabaja, alimentados por el Estado, empresarios y los ilusos pagantes de cuotas, y de ti y de mí, ya que parte de nuestros impuestos van a sus bolsillos, son los mayores enemigos de la decencia, robando al que menos tiene.

265 millones de euros pagados por los contribuyentes andaluces a los diferentes sindicatos, por poner un ejemplo, delimitan la no acción frente a tasas de paro de casi el 30% en algunas zonas de Andalucía, y muestran que el sindicalista asalariado esta no al lado del trabajador, está muy al lado y -perdónenme la expresión- copulando con el beneficio económico.

Allá el trabajador que siga creyendo en ellos y consienta el seguir alimentándoles.

Carmen M. Padial

Patriotas.es

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